Cloroformo como anestésico

El cloroformo es un anestésico eficaz al inhalar su vapor, ya que deprime la actividad del sistema nervioso central.

Pocos años después de su descubrimiento los científicos se dieron cuenta de que el cloroformo puede actuar como anestésico. James Young Simpson, un obstetra escocés y cirujano, popularizó el uso de cloroformo para este propósito. En 1847 descubrió por experiencia personal que el cloroformo es un excelente anestésico. Él y algunos amigos inhalaban cloroformo para descubrir sus efectos. Todos quedaban inconscientes, pero por suerte no inhalaron el vapor suficiente para quitarse la vida. Simpson quedó muy impresionado por los resultados de su experimento.

El cloroformo fue reemplazado rápidamente por éter como anestésico ya que a diferencia es que el éter no tiene un olor fuerte y desagradable, puede ser utilizado en cantidades más pequeñas, comienza a hacer efectos más rápidamente y no es inflamable. Además, lo más importante de todo, el cloroformo es peligroso para la salud y el éter no.